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Feb 14, 2018
Category: General
Posted by: walhalla44

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Jan 23, 2018
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Alba de sombras: Brunete 1937

por Enric Martí

 

El ejército de Franco tiene buenas tropas y mediocres generales, que no son más que jefes de batallón, consecuencia natural de cómo funcionan las cosas en España. Dicen que pueden reemplazar a sus mandos, pero no los tienen mejores.

Wolfram von Richthofen (General en jefe de la Legión Cóndor nazi)

En abril de 1937, cuando las tropas franquistas se lanzaban sobre Vizcaya, el ministro de la guerra Indalecio Prieto y su Estado Mayor empezaban a trazar una ofensiva sobre el frente de Extremadura con el objetivo de partir el territorio rebelde en dos, asunto estratégicamente hablando del todo prioritario. El posible éxito del plan, no obstante, era algo intolerable para el Partido Comunista y toda la plétora de militares títeres de su entorno, entre los que se encontraban: José Miaja “El avaro”, y Vicente Rojo “El bibliotecario”.

Miaja y González

Miaja y Valentín González

Además, las fuerzas nacionales de Extremadura ni eran tan compactas, ni estaban tan fogueadas como las citadas, y a Franco no le hubiera resultado tan fácil desplazar su masa operativa desde el Norte.  Es bien cierto que Vicente Rojo siempre lanzaba sus supuestas sorpresas lo más cerca posible del ejército de maniobra de Franco: Teruel, Brunete, El Ebro, cuando por fin trate de llevar a cabo su insulso y poco real Plan P, la suerte estará dada y bendecida… la congestionada acumulación de unidades que era la región de Madrid sólo tendría como consecuencia práctica que cualquier ofensiva de importancia acarrearía inútiles baños de sangre para ambos bandos sin un oficio o beneficio tangible.

El general Miaja, con su tacañería a la hora de ceder unidades, cuyo grueso se rendirá intacto en abril de 1939 no estaba dispuesto a alejar de la capital lo que él consideraba como unidades de uso personal e intransferible, apoyado en su insensatez por los mexicaniski (Asesores soviéticos) que niegan hasta el apoyo de la aviación… es decir, que sólo dan soporte a las genialidades dictadas por el komintern, algo que se perpetuará hasta el fin de la Unión Soviética: Golan, Yom Kippur, etc.

Mapa topográfico de la zona

Mapa militar de la zona (clic para ampliar)

La caída de Prieto en mayo y el nombramiento de Juan Negrín como Jefe del Gobierno y Ministro de Defensa dió por zanjada la polémica. Acatando como perro fiel los designios del Zar, la ofensiva que debe salvar al Norte atrayendo las reservas enemigas, se desarrollará en el Oeste de Madrid, según el plan de Rojo que, como todos los suyos, se trataba de un trabajo de fin de curso y matrícula con escasos visos de realidad, pues este ídolo de republicanos de pro jamás acabo de entender: Dónde, se desarrollaba la guerra de ideologías y con Quién contaba, para tratar de imponer el criterio del bando en el que supuestamente se alineaba…

Tras unos primeros tanteos que resultaron auténticos y costosos fiascos en La Granja y en Huesca; los preparativos se aceleran: las tropas republicanas debían partir de las estribaciones de la sierra de Guadarrama al Oeste de Madrid y tomar la dirección de la planicie castellana, en cuyo centro se encuentra el pueblo de Brunete (a 30 Km de Madrid; en la actualidad es una urbanización del extrarradio de la capital) que dará nombre a la batalla, tratando de infiltrarse entre los Cuerpos de Yagüe y Varela (1º y 7º) que ocasionarán el cerco de las unidades nacionales en la línea del Manzanares, desplazando el frente a la línea Navalcarnero-Getafe.

Las divisiones que cubrían el sector por parte nacional no eran abundantes, pero sí selectas: la 11ª (Iruretagoyena), 12ª (Asensio), 14ª (Yagüe, que simultaneaba el mando de Cuerpo y División), 71ª (Serrador) y 13ª (Barrón). Iniciado el ataque, los refuerzos acudirán de forma inmediata gracias a los 1.500 camiones Ford y la gasolina Texaco todo comprado a crédito en los EE. UU. ¡(lo de Arsenal de las Democracias lo dejaban para la siguiente guerra)!

Para llevar a cabo su gran ofensiva, el Partido tirará la casa por la ventana, formando el Vº Cuerpo a las órdenes de Juan Modesto, esa estrella roja cuya formación militar consistía en haber sido sargento en la guerra de pobres de Marruecos, además de saber leer un mapa, cosa que muchos mandos de milicias como Líster o Mera ni eran capaces ni lo consideraban necesario para ejercer su misión… le secundan otros tantos talentos: Líster (11ª Div.), El Campesino (46ª Div.) y Walter (35ª Div. Internacional), junto al XVIII Cuerpo de Jurado a la izquierda, con las divisiones 15ª (Gal), 34ª (Galán) y 10ª (Enciso), manteniendo en reserva a la 45ª Internacional (Kleber) y 69ª (Durán).

El Campesino

Dirigiendo la guerra sin mapas: el Campesino en Brunete

Al Suroeste de Madrid, el II Cuerpo de Romero (Div. 4ª y 24ª) debía atacar hacía Alcorcón y enlazar con el XVIII Cuerpo, copando de esta forma las unidades que asediaban la ciudad desde el pasado noviembre. Estas serían fijadas en sus posiciones por un ataque demostrativo del III Cuerpo desde el interior de Madrid hacía la Cuesta de la Reina. En total más de 70.000 hombres, 175 carros y blindados, 220 piezas de artillería y 100 cazas y bombarderos.

La batalla de la sed

La batalla se inicia al alba del 6 de julio; Líster se infiltra entre los vértices Los Llanos y Líjar y captura Brunete, El Campesino se queda rezagado ante Quijorna ante la tenaz defensa de una centuria de Falange; Villanueva de la Cañada cae a las 22:00. Es un indudable éxito que hay que consolidar tomando Villaviciosa de Odón y Navalcarnero, pero Líster y su ruso Rodimtsev (Pablito) no se atreven a avanzar y Miaja no lo ordena como era su obligación; pronto llega la 150ª Div. (Buruaga) para abortar cualquier intento. La oportunidad ha pasado y ya era la historia de un posible.

batalla de Brunete

La maniobra de Brunete, según la correspondiente monografía del Col. Martínez Bande.

En el sector secundario, un oportuno fuego de apoyo de la capital permite un rápido avance en un sector poco denso entre Orcasitas y Villaverde alcanzando la carretera de Toledo, pero el camino a Alcorcón ya es otra cosa y sin venir a cuento los hombres se desbandan y vuelven a sus puntos de partida, sin unidades de segunda línea que las sostengan; cuando se reagrupen de nuevo el enemigo no se va a dejar sorprender. Las fintas y ataques de distracción serán un constante en el currículum de Rojo, que en ningún momento de la guerra caerá en la cuenta del que todo abarca, poco aprieta y más con su precariedad de medios y unidades de mucha moral y poca instrucción.

Oliver Law

Oliver Law

Rojo y Miaja pronto lanzan las reservas, no para la explotación de un ficticio éxito sino para tratar de propiciarlo. El día 10, la XII Internacional conquista por fin Villanueva del Pardillo, mientras los nacionales contraatacan en Quijorna y Brunete. Los internacionales están agotados. Hay hombres que llevan 150 días en línea; pierden a Oliver Law, el primer oficial de color con mando sobre tropas blancas, al valiente Nathan, lapidado hasta la saciedad por los partidarios del régimen sólo por su condición de homosexual o Julian Bell, sobrino de Virginia Woolf. La intendencia pronto se queda sin municiones, y, lo que es peor, es incapaz de suministrar agua a los sedientos combatientes.

El día 18, primer aniversario del golpe militar, Franco lanza su contraofensiva en todas direcciones pero con el nexo común de tener como objetivo Brunete, punto en el que coinciden el día 24: las unidades republicanas simplemente se desmoronan y sólo vuelven sobre sus pasos a base de fusilamientos masivos. En esa jornada serán ejecutados 400 hombres sólo en la División de Líster… Los internacionales guardan el tipo, salvo la XV y la XI que tratan de alcanzar Madrid hartos de tanto sin sentido: serán reprimidos por la caballería y los Guardias de Asalto. Modesto, esa fulgurante estrella made in Moscú empieza a instalar ametralladoras en la retaguardia de sus unidades… A partir de ese momento la batalla no es más que una trituradora de carne bajo un sol asfixiante; los republicanos perderán 25.000 hombres, el 80% de su material blindado y el 25% de su aviación. Sus adversarios 17.000 e infinitamente menos material, objeto que tampoco es de relevancia pues lo podían renovar de forma más segura y fiable que los republicanos, que tenían que aguantar una triple horquilla: ineficacia, corrupción e incertidumbre…

Todo el frente republicano está colapsado: se ha saturado él mismo con nuevas unidades pero la logística no puede atender el conjunto, a nivel batallón ni siquiera hay planos y hay que dibujarlos; fallan las comunicaciones y se falsean y exageran los triunfalistas partes; se dan casos de oficiales que se suicidan antes de ordenar a sus escasos supervivientes un nuevo ataque sin cobertura. Los carros y demás armas técnicas han sido empleados para eliminar núcleos de resistencia, en lugar de dejar esa tarea para tropas de segunda línea, con el imaginable desgaste; se entra en paranoia con la ruptura pero parece que nadie se pregunta con qué…

descanso a la sombra

Una pausa a la sombra antes de volver al combate

Tras veinte días de lucha incesante y con las vanguardias nacionales que han sobrepasado Brunete unos 2 Km, Franco da por finiquitada la batalla, justo el día de Santiago para alegar la ayuda del apóstol. A ojos vista de nuestra historia empiezan a sobrar tanto iluminado por la gracia de Dios y más si tenemos en cuenta que tal despropósito no es más que un burdo enmascaramiento de la falta de una preparación técnica adecuada. Por su parte, Vicente Rojo proclama: “Brunete ha sido una obra maestra de planificación; una pulcritud técnica rigurosa casi perfecta” a lo que estamos obligados a añadir que no hay más ciego que él que no quiere ver.

Bajo el Sol de Castilla

En Brunete tomaron parte cuatro escuadrillas de caza de I-16 (Moscas) en definitiva todas menos la de Eiseiev destinada a la defensa de Santander que se había trasladado hasta allí en vuelo directo; también estaban todas las escuadrillas de I-15 (Chatos) del Grupo 26.

Por el bando nacional se alineaban siete escuadrillas de Fiat Cr32 (Chirris) a las que se les unirá la de Bf 109B de la Cóndor el día 12 sólo dos días después de la llegada de los aparatos alemanes. A los republicanos les quedaban sólo 38 tanques y blindados operativos. Ambos bandos emplearán todos los aparatos de bombardero disponibles pues su radio de acción los habilitaba a actuar en los diferentes teatros de la contienda.

memorias Frank Tinker

Portada de las memorias de Frank G. Tinker, piloto de caza republicana a quien se le atribuye el derribo del primer M109 de la historia durante la batalla de Brunete, el 13 de julio de 1937.

La superioridad republicana a inicios de la ofensiva se irá diluyendo, dando paso a un dominio casi absoluto de la enemiga que operará desde sus bases en Ávila y Talavera. La aviación de Franco supo sacar un contundente provecho de sus ataques al suelo en cadena, mucho menos efectivos de lo que pretenden los palmeros de la dictadura, pero que causaban un sentimiento de perpetúa frustración sobre la infantería republicana. La aviación de esta hubiera tenido que aprovechar su inicial ventaja para tratar de castigar a la enemiga en el suelo en la primera o segunda jornada de ofensiva; dejar que esta desplegase a su antojo era propiciar un martirio para nadie deseable. Los pataleos y rabietas a posteriori son sólo una justa causa efecto de su desidia operativa.

Los pilotos de Chatos Serov, Yakushin y Eriomenko conseguirán cada uno un sorprendente por aquellas fechas derribo nocturno; dos de ellos serán Ju52 (La viuda) y el tercero un Heinkel 111 (Pedro). Reseñamos esta anécdota para todos los hagiógrafos de la aviación nazi con la L de prácticas en nuestra contienda, pues según ellos los únicos que cocían habas eran los Mölders y los Galland y aún a pesar de que von Richthofen reclamará la autoría de la victoria para la aviación alemana, pues a su parecer las fuerzas terrestres no se les podían comparar…

I-16 mosca en el museo del Ejército del Aire de Madrid

I-16 en el museo del Ejército del Aire (Madrid)

La quiebra de la quimera

El Presidente de la República Manuel Azaña, pesimista vitalicio, escribió en las jornadas previas al ataque “si con tales medios no se consigue un buen éxito, no sé podrá obtener en ninguna parte” y su máxima iba a resultar profética pues el patrón se seguirá repitiendo en lo que quedaba de año, y en los siguientes. El estudio del desarrollo y consecuencias de Brunete ha sido constante por propios y extraños (El general francés Duval sin ir más lejos, escribió un volumen prologado por el general Weygand, que tendrá ocasión de lucir su torpeza en la campaña de Francia en 1940).

Los aspectos como el empleo de la aviación en exceso táctica, que si bien era un resolutivo moral para la tropa, hubiera que haber sido empleada con más profundidad buscando aeródromos, centros y rutas de concentración primaria y bases logísticas, son sólo una parte de la polémica que cada bando interpretará según sus inamovibles doctrinas.

Carro republicano en Villanueva de la Cañada

Carro T-26 en Villanueva de la Cañada

El uso masivo de medios blindados por parte republicana también ha sido causa de profundo controversia, no pocas de las cuales se verán caducadas en el próximo conflicto europeo y no se puede caer en el lerdo anacronismo de creer en una guerra relámpago (Blitzkrieg) mesetaria y mucho menos de gente tan poco capacitada para la maniobra como Franco o Rojo, que tras los primeros compases de cualquier choque, volvían a sus fueros embistiendo a cabezazos, en un símil de Gran guerra en las llanuras de Flandes, pero con medios de estar por casa, eso sí con idénticos porcentajes de evitables muertes.

Faltos de una doctrina operativa mejor y también a causa de su escasa y deplorable artillería, los republicanos utilizarán sus carros como piezas ligeras móviles, pero su escaso blindaje no compensaba su enorme tamaño, haciéndoles fácil blanco del fuego y la aviación enemigas. Contraviniendo una regla básica de manual, un medio blindado jamás debe estar sobre el terreno de forma estática, pues por encima de su poder de fuego y de su protección, lo absoluto en la batalla debe ser la velocidad; pero seguro estaríamos pidiendo peras al olmo…

T-26 republicano

T-26 republicano (foto autor).

La facilidad con que Franco respondía a las embestidas de Rojo, no cabe achacarlas al buen hacer de este último con su multitud de ataques secundarios que nada sacaban y mucha muerte traían, sino a la formación africana de Cerillita (Apodo de Franco en la Academia de Toledo, en la que de la promoción de 1907 se titularon 312 cadetes, él se licenció en el puesto 251, vaya, un Fénix de la ciencia militar) en las citadas guerras de 1909-27 el modus operandi consistía en plagar el territorio de diminutos puestos de entidad de compañía o menos que de oficio eran atacados de inmediato por los sanguinarios rifeños.

Este trauma juvenil o merma intelectual (desde su salida de la Academia no volverá a leer un libro) para reciclarse en su no acreditado oficio (Recordemos que él mismo se otorgará la ansiada Laureada de San Fernando al más puro estilo tirano bananero) le llevara a rescatar el Alcázar en lugar de llegar lo más pronto posible al asalto de Madrid, dejar el frente estabilizado por sí mismo en Brunete y proseguir en la segura campaña del Norte (Que así será pero sólo por la constante insistencia de Vigón) aceptar el envite de Teruel en lugar de lanzar un ataque definitivo y demoledor sobre Madrid, idéntica reacción que en el Ebro por unas peladas cumbres en lugar de maniobrar sobre Valencia o Barcelona y tantas otras. Causa sopor cuando autores de la España Eterna lo incluyen en compendios de los Grandes generales de la historia junto a Napoleón o Aníbal, dando justo pábulo a la cita popular !Mientras hayan burros iremos a caballo..!

El perspicaz Azaña también tendrá perlas para su bando, en concreto para los llamados Generales del Pueblo “gente improvisada, sin conocimientos que prestan buenos servicios pero que no pueden remediar su incompetencia”.

Sobre la batalla mucho se ha escrito y se escribirá: exculpaciones, alegaciones y pliegos sin ánimo de dolo, pero los muertos no escriben la historia y en su recuerdo, qué mejor que la agonía de aquel anónimo miliciano que cubrió la retirada de sus camaradas en la ribera del Guadarrama, disparando inmutable un subfusil. Ante la imposibilidad de flanquearlo se adelanta a primera línea una pieza de acompañamiento que le dispara a tiro directo. Cuando sus enemigos asaltan la posición a bayoneta calada, todavía tiene tiempo de recriminarles, antes de expirar: !Con cañones ya podréis!

Bibliografía

La ofensiva sobre Segovia y la batalla de Brunete, JM Martínez Bande, SHM.

Brunete, Rafael Casas de La Vega, Caralt.

Nuestra guerra. Memorias de un luchador, Enrique Líster, Silente.

La guerra militar, VVAA, Historia 16.

Grandes batallas de la guerra civil española, Pablo Sagarra, Esfera de los libros.

La batalla de Brunete, Severiano Montero, Raíces.

Historia del Ejército Popular de la Republica, Ramón Salas Larrazábal, Esfera de los libros.

La república contraataca en Brunete, VVAA, Biblioteca El Mundo.

La guerra civil española, Antony Beevor, Crítica.

El paréntesis de Brunete, Jacques de Gaule, Círculo amigos de la Historia

Batallas de la guerra civil, Antonio Sánchez, Libsa.

Enseñanzas de la guerra de España, general Duval, Editorial Española.

La guerra de todos, Mateo Madridejos, El Periódico.

España heroica, Vicente Rojo, Ariel.

De Madrid al Ebro, Mario Martínez, Gutenberg.