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Nov 11, 2018
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Somme 1916.

Nov 4, 2018
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Abisinia, 1935-1941

Oct 29, 2018
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Rey de Reyes: Abisinia 1935-1936

News from the fronline!
 

Berlín 1945

El ángel sombrío. Berlín 1945

por Enric Martí

 

Bestias enfurecidas codiciosas de beber en los ríos.

Gran parte del campo será frente a Hister, que en jaula de hierro se moverá.

Cuando nada observé el hijo Germánico.

 Centuria II, cuarteta 24 de Nostradamus.

 Tropas soviéticas ante el Reichstag

Las predicciones del visionario francés conocidas mundialmente por su abstracción siempre dan lugar a múltiples interpretaciones en las cuales casualidades y hechos consumados logran curiosas coincidencias. En el episodio que nos ocupa tanto el Hister, como el hijo son sin duda sorprendentes al igual que el resto que forma la cuarteta, a pesar de ello la derrota final del execrable régimen nazi era algo totalmente previsible desde finales de 1943. En nuestra cotidiana actualidad las brumas del tiempo han dado alas a revisionistas, utópicos de la maldad y diletantes de diverso pelaje que alternan al tresbolillo unas desmesuradas pérdidas soviéticas y su posible derrota con la posible huida del Führer y su posterior relajada y apacible vida en una ranchería de La Pampa…

Demos pues un somero acercamiento al último acto en mayúsculas de la tragedia en Europa, con la fehaciente esperanza de contribuir en nuestra modesta contribución a la siempre vivaz polémica de la caída del criminal Tercer Reich que fue de todo menos wagneriana.

Orden Clausewitz

El viernes 20 de abril Hitler emitía la orden por la que se declaraba a la ciudad como Festung (Plaza Fuerte) que complementaba la de Nerón dónde establecía la política de tierra quemada en los territorios del Reich y el fusilamiento inmediato de todo varón que se encontrará en una casa dónde ondeará una bandera blanca, en el caso de Berlín todo el edificio sería demolido. Ese mismo día abandonaban el fuhrerbunker: el almirante Puttkamer, el asistente Schaub, Goering, un hermano de Bormann y las secretarias Wolff y Schröeder, los dos primeros con la misión de dirigirse al refugio de los Alpes (Berghof) y destruir la documentación secreta. Schaub recibió la llave de la caja fuerte de manos del propio Hitler ¡En la actualidad esos papeles sí que serían el auténtico Oro Nazi por sus implicaciones!

La guarnición de Berlín estaba compuesta por unos 60 000 hombres mayoritariamente del Volkstrum a los que se añadirían el día 26, 30.000 policías, otros tantos veteranos que se irán replegando sobre la urbe y varios miles provenientes de personal de la Lutfwaffe, Kriegsmarine y Juventudes Hitlerianas entre otras organizaciones. Contaban con un centenar de piezas de campaña a las que habría que añadir las antiaéreas y la potente agrupación de las Flaktöwers, en cuanto al material blindado y a pesar de que se ha tratado de disminuir por los hagiógrafos del Reich, debió rondar el centenar, pues vemos agrupaciones luchando con tenacidad en el aeropuerto de Tempelhof, Alexanderplatz, Tiergarten y en menor medida en el Reichstag; cuando el 2 de mayo grupos aislados traten de romper el cerco y huir hacia el oeste utilizarán varios tanques de forma aislada para abrir brecha. El emplazamiento de las anteriores se articulaba en tres anillos concéntricos, divididos en ocho áreas que rodeaban la llamada fortaleza es decir el barrio gubernamental y diplomático, cuyos anclajes eran las citadas formidables torres en el Zoo, Humboldt y Friedrichs. Frente a ellos largo sería detallar el orden de batalla soviético, sirva como resumen las palabras del general Felzmann: “Un pigmeo contra diez gigantes”.

Mientras el apologista Ilya Ehrenburg, que nunca perteneció al Partido Comunista, azuzaba a las tropas soviéticas con “Si ya has matado a un alemán, mata a otro. Nada nos es más grato que un montón de cadáveres de alemanes. No cuentes los días. No cuentes los kilómetros. Cuenta solamente el número de alemanes que has matado. Mata al alemán, es lo que te pide tu abuela. Mata al alemán, es lo que te pide tu hijo. Mata al alemán, es lo que te pide tu patria” El padre de la blitzkrieg, Heinz Guderian advertía, ante la evitable matanza que se avecinaba: “Ya no son las doce menos cinco, sino las doce y cinco”.

La danza de la muerte

En la reunión previa a la ofensiva del Oder entre Stalin y sus mariscales, la actuación en el Norte entre Rokossovsky y Zhukov quedo plenamente delimitada, pero en la del Sur entre este último y Koniev fue interrumpida por la llegada de un refrigerio, hecho que fue aprovechado por la maligna astucia del Zar Rojo para no cerrar la línea en el mapa que debía llegar hasta el Elba, río que señalaba la línea de demarcación con los aliados occidentales. Esta oportuna brecha será aprovechada por el Cosaco, como era costumbre en él, para lanzar sus formaciones blindadas a galope tendido, y una vez cruzado el Neisse por Lausitz, profundizar y hacerlo pivotar hacía el Norte. Serán sus 3º y 4ª E de Guardias los primeros en alcanzar el Gran Berlín el día 19 de abril, tras arrasar el Estado Mayor de la Wehrmacht en Zossen.

Puerta de Brandenburgo

Berlín, junio de 1945

El lunes 23 se crean los tribunales móviles de las SS que ajusticiaban a diestro y siniestro; estos matarifes son los mismos que a principios de mayo adoptarán ropas civiles y deambularán como si tal cosa en la inmediata ocupación. Las fotografías nos muestran a muchos varones en plena canícula en manga larga, seguramente querían evitar que algún Iván identificase su grupo sanguíneo tatuado, signo inequívoco de su pertenencia al orden negro…

El martes se entabla una encarnizada batalla por Tempelhof, donde lo mejor de la guarnición debe romper contacto ante la inminencia de ser rodeada y laminada; ese día se cierra la bolsa por el Noroeste. Fuera de ella, todavía quedan fuerzas que mantiene sus posiciones ante la urbe. El 9º Ejército de Theodor Busse, y más al Norte,  el 3º Ejército Panzer de Hanso von Manteuffel, tienen órdenes expresas desde el día 21de mantener sus posiciones. El 3º Cuerpo SS de Felix Steiner, que se encontraba más al Norte, recibe la orden de atacar hacía el Sur y enlazar con los anteriores e infiltrarse para reforzar la guarnición de la capital al mando de Karl Weiding.

Mientras los rusos van avanzando de forma, lenta e inexorable sobre el centro el miércoles y jueves, Hitler deambula por su subterráneo refugio mientras balbucea ¿Dónde está Wenck? Su último as era el 12º Ejército de Wenck de guarnición en el Elba frente a los occidentales. La víspera, éste último había reunido a sus oficiales  para arengarles “Mañana lucharemos, pero no marcharemos al Norte para salvar a esa camarilla de ratas cobardes, sino al Este para salvar a nuestros camaradas de la guarnición de Frankfurt del Oder de caer en la garras bolcheviques”.

El viernes, mientras Steiner es depuesto de su mando por desobediencia, las SS dinamitan los diques que separan el cauce del Spree de los túneles del metro; mueren centenares, pero no de soldados rusos como pretendían, sino de civiles y heridos, ya que el nivel del agua sólo subió poco más de un metro. Keitel apura a Busse y Wenck: si no liberan la capital en menos de 24 horas, no habrá nada más que hacer; estos finalmente convergen e inician el repliegue rumbo al Elba con la mala suerte que en la zona de los bosques del Havel topan con el grueso de las fuerzas de Koniev rumbo a Praga; la consiguiente batalla de encuentro entre la foresta es una de las más sangrientas en su género del conflicto. Ni siquiera hay un cálculo aproximado de bajas, pero Wenck y Busse logran llegar al Elba y entregarse a los americanos con miles de civiles y un único Panzer operativo. Por fin, Stalin ha terminado su bromita y decide con justicia que debe ser el salvador de Moscú en el 41 (Zhúkov) él que pase a la historia como conquistador. A ello se debe el repliegue de Iván (Koniev).

Asalto de Reichstag. Berlin 1945.

Armagedón

El domingo se propone una salida en masa de la guarnición que es rechazada desde la cancillería. Los rusos toman la estación de Anhalt, Posdamerplatz, Barnhof, Wilhemstrasse: el asalto a la Zitadelle es inminente, la bajada de telón de tanta ignominia ni siquiera tiene las piras funerarias de los cientos de miles de salvajes asiáticos que tratan de postular los acólitos del militarismo alemán, pues los soviéticos cayeron ciertamente como moscas en el 41, 42, 43… pero a pocas horas del definitivo final se cuidaban muy mucho de morir Na Berlina por Za Rodina y aún menos por Za Stalina.

rendición de Berlín

Los últimos defensores de Berlín salen de la estación de Metro de la Oranienburgstrasse.

El martes 8 de mayo, se repetirá la pantomima de rendición llevada a cabo en Reims y a la que Ike se negó a asistir al tener plena conciencia de los campos de exterminio, en el cuartel general soviético emplazado en Karlshorst. Los soviéticos tendrán reticencias a la presencia francesa en la firma, pues no acababan de entender su aportación a la victoria aliada; finalmente aceptarán a desgana. A toda prisa, un oficial recurrirá a la ayuda de unas soldado rusas en la confección de la bandera gala que presidiría la mesa junto a las demás; los colores fueron los correctos pero no la ubicación de las franjas así en lugar de verticales fueron cosidas en horizontal, con lo que los países que aceptaron la capitulación total fueron: URSS, USA, Gran Bretaña y Holanda…

Bandera 150 división 3 ejército de Choque Berlín 1945

Bandera de la 150.ª División de Fusileros (79 Cuerpo, 3.er Ejército de Choque, 1er Frente de Bielorusia) izada sobre el Reichstag.

Operación Borodino

El general americano Dwight Eisenhower más preocupado en retozar con su secretaria y en preparar su esperanzador futuro político que en otra cosa, trago dócilmente el anzuelo tendido por Stalin con respecto al ilusorio reducto alpino de los irreductibles del régimen, y decidió que el avance principal se produciría en el Sur por Baviera, ante la total oposición de Churchill, Monty y el propio Patton, que abogaban por un ataque directo y que hasta habían trazado a groso modo un ataque aerotransportado sobre la capital (Operación Eclipse). El almirante Friedeburg tratará de obtener una paz por separado con los aliados occidentales, pero Montgomery será por una vez breve y conciso “Deberían haber pensado en algo de esto antes de que la guerra empezase, sobre todo antes de haber atacado a los rusos”.

El interés del Kremlin no era sólo por razones de honorífico prestigio, sino  que  sus investigaciones nucleares se encontraban con la carencia de uranio y la solución más rápida e inmediata era la captura de los depósitos alemanes. Su siempre efectivo espionaje los localizo en Dahlen, un barrio residencial al Suroeste, concretamente en el Instituto de física Káiser Guillermo.

El martes 24 las tropas de Ribalko ocupaban la zona y con rapidez los hombres de la NKVD del general Krulev iniciaban el inventario de lo almacenado, pues esta parte pertenecía a la zona norteamericana en la cercana posguerra. Además del utillaje: 3 000 Kg de óxido de uranio, 250 de uranio metálico y 20 litros de agua pesada, junto a los científicos Ludwig Bewiloga y Peter Thiessen, que con premura fueron llevados al interior de la Unión Soviética.

Berlín, abril-mayo 1945

La ofensiva sobre Berlín (clic para ampliar)

Botín de Ivanes

El tema de las violaciones masivas cometidas por los conquistadores es tan execrable como peliagudo: ninguna de las naciones beligerantes está exenta de tales crímenes, con la honrosa excepción de la Gran Bretaña, y sin duda en el caso de la URSS uno de sus desencadenantes fueron las atrocidades cometidas por los alemanes en su territorio y que los soldados habías atestiguado en su larga marcha a píe desde Stalingrado a Berlín sin que ello deba ser tomado como la más mínima excusa a tan vil comportamiento, pero de ello a establecer como hacen diversas fuentes su número más o menos exacto, hace asombrar hasta al prestigioso Antoni Beevor, quien, con su fino toque inglés manifestaba “Vaya, parece que había alguien que las contaba”.

El lógico escándalo e irritación del gran público llegaba con la publicación a finales de los 50 de la obra: Una mujer en Berlín que figuraba como relato anónimo pero en realidad fue escrito por la periodista Marta Hillers que vivió en sus carnes todo lo narrado. Su lectura, que estremece al más flemático tiene sin embargo la fatalidad no ya del hecho consumado, sino del asimilado y aceptado; no sólo por las propias víctimas sino por tantos y tantos hombres que de forma subliminal lo interpretaban como un mal menor  y una situación consecuente. De uno de sus capítulos extraemos: “si tiene que ser así, que sea, pero ahora seré yo quien escoja” y acto seguido se ofrece a un general que la rechaza sin miramientos y debe ir reduciendo sus aspiraciones hasta encontrar un teniente sin escrúpulos y dudosa conciencia que la protege y alimenta, pero el destino es caprichoso y Marta se enamora apasionadamente del comandante Andrei Ribkin, el cual, al ser descubierto intimando con una civil de un país ocupado es destinado a Siberia. Un tiempo después, retorna sano y salvo del cautiverio su marido Gerd; su insípido matrimonio sólo se alargará una semana más.

Sin ánimo de avivar estériles polémicas, podemos afirmar que las tropas soviéticas de primera línea los voinoviki (veteranos) se portaron de forma disciplinada y de trato correcto con los civiles, no así las de segundo y tercer escalón cuyo valor combativo era sólo de empuje por la masa, nada se inventó, nada ocurrió que no hubiera pasado en el manual de la lesa humanidad mundial, pero también es cierto que en los conflictos modernos las primeras y principales víctimas no son precisamente los combatientes…

Operación Archivo

El 9 de junio de 1945, el mariscal Zhukov manifestaba con respecto a la muerte de Hitler “Las circunstancias que la rodean son muy misteriosas. No hemos podido identificar su cuerpo. Puede haber escapado de Berlín en el último momento” era el estricto guión impuesto por Stalin. Se iniciaba la operación Mito, que sería reemplazada veinticinco años más tarde por la Operación Archivo. El 4 de abril de 1970, el equipo especial de la KGB 92626, al mando del teniente coronel Nikolai Kovalengo, ante la cercana entrega de unas instalaciones del Tercer Ejército de ocupación soviético a las autoridades de la Alemania Oriental, en Klausenerstrasse 36, Magdeburgo, exhumó en total secretismo unos aparentemente anónimos once cuerpos que habían sido enterrados en cinco cajas de madera: se trataba de Hitler, Braun, Krebs y la familia Goebbels, más la perra Blondi y su cachorro.

El día 5 son trasladados a la planta de incineración de residuos en las cercanías de Schönebek a once kilómetros de la base de Magdeburgo. Los restos quemados con carbón vegetal fueron machacados hasta convertirlos en polvo, recogidos y vertidos en Bideritz a un afluente del río Elba por el propio teniente coronel en persona que declaró posteriormente “Habrían peregrinaciones de todas partes del mundo, llegarían incluso a construir un monumento; un instante y se acabó, una  pequeña nube negra de polvo que desapareció en unos segundos”.

Medalla Berlín

Medalla de la conquista de Berlín. Se concedieron cientos de miles. Muchas a titulo póstumo.

El palacio del ocultismo

Hermann Steinscheneider era un adinerado autoproclamado vidente de ascendencia judía que enmascaró sus orígenes bajo el nombre artístico de Erik Jan Hanunssen, conoció a Hitler en 1926 y era muy popular pos sus sesiones de hipnosis y lectura de mentes desde su teatro de variedades de Berlín. El 25 de marzo de 1932 predijo que Hitler sería proclamado canciller, noticia que fue tomada a risa por la gran mayoría de alemanes. Cuando ello se cumpla, la cúpula del Partido se contará entre su ilustre clientela incluido su Führer, al cual enseño a gesticular de la forma tan histriónica que le caracterizaba.

El 16 de febrero de 1933 tuvo otra premonición: el devastador incendio del Reichstag pero esta vez la opinión pública sospecho de sus contactos y de la inspiración que las confidencias habían podido proyectar y de la noche a la mañana Hanunssen se convirtió en un sujeto sumamente molesto. El 25 de marzo de 1933 fue asesinado por hombres de la SA; su cuerpo fue encontrado en abril semienterrado en Stahnsdorf. La noche de su muerte escribió un mensaje en tinta invisible cuyo texto fue publicado muchos años después, tras la caída del Reich de los mil años:

-Cuenta los días, el primer día que cuentes marcará la caída del hombre que quiere dominar al mundo por la fuerza bruta. El segundo día marcará aquel que se produzca la entrada de los victoriosos.

El día de la muerte de Hitler como todos sabemos fue el 30 de abril, fecha muy señalada en la cultura alemana pues se celebra el Walpurgisnacht de mucho misticismo, una especie de día de los muertos y resurrección es decir el primer día. La icónica foto de la izada de la bandera roja fue una repetición del hecho producido el día anterior a las 22:00 dónde todavía resistían numerosas bolsas en el interior del Reichstag. Por ello esperó al día siguiente con el área controlada y la luz diurna del dos de mayo, es decir el segundo día. Ante tales notables evidencias parece que Hanunssen tenía algún don clarividente y es que en el derrumbe del paradigma de los ángeles perdidos todo se sabe, pero no todo está escrito.

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